Las malformaciones cardíacas congénitas son los defectos congénitos más frecuentes, con una incidencia del 0,5% al 1% de los nacidos vivos.
(1) Una malformación cardíaca puede estar presente o sospecharse en un feto por el cual se consulta al cirujano pediátrico por una malformación quirúrgica general, cuyo pronóstico puede verse afectado por el defecto cardíaco (es decir, onfalocele gigante).
(2) la isquemia intestinal a menudo se sospecha en bebés prematuros con un conducto arterioso permeable o bebés a término con malformaciones cardíacas que conducen a una disminución del flujo sanguíneo esplácnico.
(3) los defectos cardíacos son comunes en pacientes con atresia esofágica, y las anomalías del arco aórtico presentan desafíos específicos para los cirujanos pediátricos.
(4) las anomalías vasculares, como una vena cava superior izquierda persistente, pueden estar asociadas con malformaciones cardíacas y plantear problemas durante los intentos de acceso venoso central.
(5) la poliesplenia/asplenia y la malrotación intestinal son frecuentes en pacientes con situs inversus.
(6) finalmente, los cirujanos pediátricos pueden participar en la ECMO de cirugía cardiaca o pueden ser llamados urgentemente para la inserción de un catéter de drenaje peritoneal después de que un bebé se haya sometido a un procedimiento quirúrgico cardíaco.
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